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Volver a la Página de Inicio Entre diciembre de 1938 y junio de 1940 funcionó en La Plata una asociación cultural y biblioteca fundada y administrada por varios de los primero miembros e investigadores de la Iglesia. Los élderes Morris Nelson y Richard I. McBride describieron la inauguración de la organización de la siguiente manera: “Entre los amigos e investigadores de la Iglesia hemos formado un centro cultural que se denomina 'Asociación Cultural Belisario Roldán,' con esta comisión: Presidente, Rodolfo Saltalamacchia; tesorero, Israel Lencina; secretario, Juan Carlos Párraga; vocales, Morris E. Nelson, Juan J. Ureta, Máximo Corte, Nélida Gaite, Horacio Lencina, Francisco Lencina; y bibliotecario, Rolf V. Salvioli. La biblioteca ha sido empezada con más de cincuenta libros, y para aumentar el total hemos organizado una rifa. En vez de dinero, pedimos un libro, y como único premio al poseedor del billete [ganador] se le otorgará un retrato al pastel donado por el joven pintor que desempeña el cargo de tesorero [es decir, Tato Lencina] que tendrá el valor de veinte pesos. Invitamos a nuestros amigos de las demás ramas a que colaboren en esta obra de cultura adquiriendo un número” (El Mensajero, enero de 1939, p. 14). En esa época había una ley que le exigía a las bibliotecas populares llevar el nombre de algún prócer, y ellos eligieron a Belisario Roldán. Roldán había sido poeta, autor dramático y célebre orador parlamentario de la Argentina (1873-1922). La sede de la asociación funcionó primero en la casa de la Familia Lencina, en calle 18 entre 56 y 66. Luego alquilaron un local en 16 entre 61 y 62. Además de actividades culturales, la asociación realizaba actividades sociales, especialmente bailes. El Club cerró al año y medio de haber sido formado, pero varios de los miembros de la asociación terminaron por convertirse en miembros de la Iglesia. Para leer más información acerca de la asociación, ver las siguientes fuentes: Entrevista con Rolf V. Salvioli Entrevista con Rodolfo Saltalamacchia “Máximo Corte y los límites de la poesía”
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